La Fuente de La Cibeles es uno de los símbolos indiscutibles de la ciudad de Madrid, situada en el entorno del Paseo del Prado. Francisco Gutiérrez es el autor del diseño de la fuente, significando un cambio radical en la estética escultórica del momento al sustituir la madera por la piedra y abandonar la temática religiosa para emplear asuntos alegóricos y profanos.

La fuente de la Cibeles fue un proyecto de 1777 realizado por Ventura Rodríguez a instancias de Carlos III. Primero era solo el carro con la estatua, labrado por Francisco Gutiérrez , después se le añadieron los dos leones, llamados Atlanta e Hipomecos, labrados por el francés Roberto Michel. A comienzos del siglo XX se le añadieron los dos amorcillos o angelitos que están en la parte trasera del carro y vierten el agua de un ánfora, obra de Miguel Ángel Trilles y Antonio Parera.

El estar enclavada en un lugar tan céntrico, su ajetreada historia, e incluso tradiciones recientes como lugar de celebraciones deportivas han contribuido a que sea uno de los más conocidos símbolos de Madrid.

La diosa Cibeles
Originalmente una diosa frigia, Cibeles era la diosa de la Madre Tierra que fue adorada en Anatolia desde el neolítico. Cibeles era la personificación de la fértil tierra, una diosa de las cavernas y las montañas, murallas y fortalezas, de la Naturaleza y los animales (especialmente leones y abejas).

Fue esposa del titán Crono y progenitora de los dioses olímpicos. Se la representa con una corona con forma de muralla y siempre acompañada de leones.

Esta diosa es representada en la mitología sobre un carro que simboliza la superioridad de la madre Naturaleza, a la que incluso se subordinan los poderosos leones que tiran del carro. La leyenda los relaciona con una singular pareja mitológica, Hipómenes (Melanión, en otras versiones) y Atalanta, que compitieron en una carrera de velocidad. La astucia de Hipómenes -inspirado por la diosa del amor, ya que el premio era la mano de Atalanta- hizo caer al suelo unas manzanas de oro que atrajeron la atención de Atalanta y la distrajeron de la carrera, que perdió. El mito concluye con la unión impía de los amantes dentro de un recinto sagrado de Zeus, quien, irritado, los convirtió en leones. Más tarde Cibeles, compadecida, los habría uncido a su carro.

Adicionalmente, para iniciar el culto como sacerdote de Cibeles, éstos eran castrados como una contribución a la madre tierra; además hacían un sacrificio matando toros y bebiendo su sangre.

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